19 Mar Pandemia Coronavirus: verdades y mentiras.

Breve historia:

Todo comenzó el 8 de diciembre de 2019 en Wuhan (China), donde se produjeron los primeros ingresos con dificultades respiratorias de causa desconocida. Poco tiempo después, el 31 de diciembre de 2019 se notificaba el descubrimiento de la causa con la aparición de una nueva cepa de Coronavirus, al que se llamó SARS-Cov-2 por su similitud con la cepa que causó la epidemia de SARS en el 2002. Este virus, posteriormente volvió a mutar pasando a denominarse Covid-19.

¿Qué es el coronavirus?

Los coronavirus son una familia de virus conocida desde los años 60 del siglo XX, no son por tanto algo nuevo. Su nombre se debe a su aspecto al microscopio que recuerda a las imágenes de la corona solar.

Junto con otras familias virales como los rinovirus es el causante de enfermedades respiratorias comunes como el resfriado. Los coronavirus también infectan a animales y de estos, por mutaciones genéticas que producen cambios en su estructura, hacen posible que se puedan transmitir al ser humano. Esto ha ocurrido ya varias veces en esta familia y en algunos casos ha causado epidemias graves para la humanidad como el SARS que en el año 2002 mutó desde los murciélagos, contagiándose a civetas y de aquí al ser humano. Otro coronavirus que corrió la misma suerte fue el que produjo la epidemia del año 2012 conocida como MERS, en oriente medio. Este coronavirus que en principio también infectaba a murciélagos y era inocuo para el ser humano mutó, haciéndose transmisible a camellos y de aquí pasando al hombre. Ambas epidemias, y en especial esta última, fueron muy letales (tasa mortalidad MERS: 34%). En la pandemia de coronavirus actual, ha vuelto a pasar y también presumiblemente desde los murciélagos se ha transmitido al ser humano. ¿Pero es tan letal como su primo el MERS?, para contestar a esta pregunta debemos conocer primero cómo funcionan los virus.

¿Qué es y cómo funcionan los virus?

Lo primero que diré es que los virus no son realmente seres vivos, sino partículas biológicas que nada tienen que ver con las bacterias que sí son células y por tanto seres vivos. Así pues, al no estar vivos, no realizan las tres funciones vitales que sí realizamos todos los seres vivos, como relacionarnos, comer y reproducirnos. Por esto aclaro que los virus no se alimentan, ni tampoco se comunican entre ellos, ni tampoco se pueden reproducir. Y es precisamente de aquí de donde viene su peligrosidad, ya que como no pueden reproducirse, necesitan parasitar células vivas para que lo hagan por ellos, usando la maquinaria biológica de estas células a las que infectan para copiar sus componentes y replicarse. Los virus son muy simples en cuanto a su composición.

Estructura del coronavirus Covid-19.

Tan sólo son material genético (ADN/ARN) rodeado de una envuelta protectora de proteínas. En el caso del coronavirus su material genético es ARN, que no es más que una cadena de nucleótidos, moléculas que dicho de manera sencilla, forman los genes que transmiten la información para construir a todo el virus. Y ¿cómo lo hace?…

el virus posee en su cubierta unas moléculas que encajan con los receptores que las células a las que quiere infectar poseen en la membrana, al hacerlo quedan fijados a la célula hospedadora lo que les permite fusionarse con ella e introducir su material genético en ella con la información para copiar y montar nuevos virus. Una vez dentro, este material genético es tratado como si fuera material genético propio por la célula que ha sido engañada, incorporando este ADN viral en su propio ADN para ser leído o en caso de ser ARN ser leído directamente por los ribosomas, que son los orgánulos encargados de fabricar las proteínas de la célula y que ahora a causa del engaño fabricarán las proteínas de la cubierta del virus, que después se ensamblarán con nuevas copias de su ARN viral( también hechas por la célula hospedadora infectada), consiguiendo de esta manera el virus, usar a nuestras células para multiplicarse. Cuando esto ocurre la célula hospedadora puede reventar (lisis), muriendo y liberando así a nuevos miles de virus (de entre 10 000 a 100 000 por célula infectada) que pasarán a parasitar a otras tantas células en una reacción en cadena que causa los daños al organismo que conocemos como enfermedad. Lo que ha ocurrido con el virus Covid-19 es que las mutaciones que ha sufrido han cambiado la estructura de las moléculas de la cubierta que lo recubre haciendo que consiga encajar con los receptores de membrana celular humanos y por tanto introducirse en nuestras células, cosa que hasta ahora no podía hacer porque ambas moléculas eran incompatibles.

¿Es el Covid-19 un virus letal?

Explicado cómo funcionan los virus debo decir que las células a las que parasitan para copiarse tienen mecanismos defensivos que forman lo que conocemos como sistema inmunitario, un complejo sistema de células y moléculas cuya función es neutralizar a los virus impidiendo que nos infecten, y que con la tecnología médica, mediante el uso de vacunas, hemos aprendido a estimular para ganar la batalla biológica a los virus e impedir que la población sea contagiada por ellos. El problema del Covid-19, es que al ser un virus nuevo, ni nuestros cuerpos han desarrollado estas armas defensivas del sistema inmunológico específicas a él, pues nunca antes habían entrado en contacto, ni a la fecha de la redacción de este artículo existe vacuna alguna. Pero ¿entonces?, ¿está realmente la humanidad en peligro? La respuesta es un rotundo no, ya que afortunadamente el Covid-19 no es un virus peligroso pues como he dicho antes, esta familia es la responsable de enfermedades respiratorias leves como el propio catarro común. Con los datos actuales de la infección se sabe que la patología que produce en el 80% de los infectados es leve, es decir un simple resfriado con tos y fiebre no muy alta, aunque hay un 20% de casos en los que la enfermedad puede complicarse produciendo una neumonía grave,

que explicado de manera sencilla ocurre cuando los pulmones se inflaman y al hincharse absorben líquidos corporales como si de una esponja se tratara produciendo asfixia en el paciente, lo que puede originar la muerte, pero estos casos extremos que ocurren en menos de un 5% de los afectados hasta la fecha, se dan además generalmente con mayor probabilidad en una población de riesgo constituida por mayores de 60 años, fumadores, o con patologías cardiorespiratorias previas.

Con los datos recabados actualmente y para que se entienda que no estamos ante un virus tan letal(tasa actual de mortalidad entre un 3 y 5%) como aparentemente podría parecer por las medidas tomadas que han puesto a España en situación de alarma con confinamiento de la población, haré una comparativa con otros coronavirus, epidemias mucho más letales que ésta y que sin embargo no han dado lugar a estas medidas de alarma social.

El SARS del 2002, primo hermano del Covid-19, tuvo una tasa de mortalidad del 9,6% y el Mers del 2012 del 34% lo cual si lo hacía peligroso, pero aun así mucho menos que otro virus que aunque no es de la familia de los coronavirus es bien conocido, hablo del ébola que en el 2014 causó el 40% de muertes entre los infectados. Entonces si esto es así, ¿Porqué España al igual que otros países ha entrado en situación de alarma y no lo ha hecho sin embargo con otras infecciones mucho más peligrosas? Antes de contestar a esta pregunta veamos qué es realmente el estado de alarma y lo que implica.

Estado de alarma:

El estado de alarma constituye el menos severo de todos los regímenes excepcionales que puede adoptar un país, cuyo caso más grave sería la declaración de ley marcial o estado de guerra. No obstante el estado de alarma admite la adopción de medidas excepcionales de obligado cumplimiento que puede llevar a la limitación de algunos derechos fundamentales como la libre circulación, por protección de la ciudadanía y que es precisamente la causa de que a día de la redacción de este artículo nos encontremos confinados en nuestros domicilios, sólo permitiéndose de manera excepcional la movilidad por circunstancias de causa mayor como ir al médico, a por alimentos/medicinas o necesidades laborales en las que podrá desplazarse el ciudadano en su vehículo propio pero sin pasajeros. No obstante en este estado los servicios mínimos y de abastecimiento están garantizados no dándose el racionamiento de productos de primera necesidad, cosa que correspondería al estado de sitio, muy superior en la escala antes mencionada. Por tanto la histeria colectiva que ha llevado a comprar de manera compulsiva productos de primera necesidad como carne o papel higiénico, además de ser absurdos y un comportamiento bastante egoísta e insolidario causan un problema de abastecimiento autoimpuesto al colapsar el sistema productivo pero no porque haya una restricción real ni un racionamiento real de los productos.

¿Si el Covid-19 no es tan peligroso porqué se ha decretado el estado de alarma nacional?

La respuesta es bastante sencilla. El estado de alarma nacional se ha decretado no por la posible incidencia de mortalidad del virus, si no por su tasa de reproducción (R0) que para Covid-19 es entorno a 3, lo que significa que cada persona contagiada, de media contagia a otras tres y así sucesivamente dándose unas curvas de contagio exponencial que si no se frenan de alguna manera pueden llevar a infectar a toda una población en pocas semanas. Esto es realmente lo que está pasando. El peligro no es tanto que el virus sea muy dañino, ya que incluso aunque las cifras recabadas indican que la mortalidad es entorno al 5%, seguramente no llegue ni al 3%, dado que muchos casos no han sido contabilizados en las estadísticas porque las personas han pasado la enfermedad con ligeras molestias y ni siquiera saben que en realidad han tenido este virus, de modo que contabilizándolas, la relación de muertes con respecto al total de contagiados bajaría muchísimo. El auténtico problema es entonces que como se ve en las gráficas,

al contagiarse la población de manera tan rápida en un breve espacio de tiempo, el pico de la curva de contagios supera la capacidad de carga del sistema sanitario, cosa que no ocurriría si los contagios se dieran más repartidos en el tiempo como pasa con la gripe común, lo que permite que el umbral de contagios esté por debajo de la capacidad de carga del sistema sanitario y no haya problemas ni de atención ni de abastecimiento. La expansión explosiva del coronavirus con un R0 en torno a 3, unido a que la incubación de la enfermedad es de unos 6 días pero que en algunos casos puede llevar hasta los 24 días y en este lapso de tiempo el infectado desconoce tener la enfermedad pudiendo transmitirla, es la causa de que el virus vaya a afectar a más ciudadanos de los que debería y debe motivarnos a permanecer en nuestras casas y minimizar el contacto entre nosotros, pues es la única medida actual que tenemos para frenar esta expansión, pues de seguir aumentando, y ya con el sistema sanitario colapsado, puede hacer que los enfermos no puedan ser atendidos ni de esta enfermedad ni de cualquier otra, lo que sí aumentaría de forma alarmante las tasas de mortalidad haciendo que un virus simple y poco letal, convierta el problema en algo de extrema gravedad. Dicho esto, voy a pasar a desmentir los bulos actuales y noticias falsas que se están expandiendo en las redes sociales referentes al coronavirus, explicándolos con argumentos científicos aclaratorios.

–     Mentiras acerca del Coronavirus (Covid-19):

-Para evitar caer enfermos de coronavirus hay que tomar bebidas calientes, beber mucha agua, hacer gárgaras con agua tibia y sal o vinagre, porque el calor inactiva al virus y el liquido lo arrastra hacia el estómago donde es destruido por los ácidos;

Esta afirmación es totalmente falsa porque como he explicado anteriormente Covid-19 es un virus parásito intracelular, que “vive” dentro de nuestras células. En cuanto llega a nosotros se introduce dentro de las células y por tanto no le afecta el que tomemos líquidos, ni se le puede arrastrar. Y en cuanto a la temperatura, nuestros cuerpos ya están a 37 grados e incluso sigue reproduciéndose en pacientes enfermos con temperatura superior, por tanto el líquido que podemos ingerir sin quemarnos para el virus no es un líquido caliente y no le afecta en absoluto.

  • El uso de mascarillas impide que nos contagiemos. Por lo que hay que salir con mascarillas a la calle.

Las mascarillas para que sean efectivas lo primero hay que saber ponérselas, no deben permitir entrada de aire por resquicios. En segundo lugar no se pueden reutilizar para que sean efectivas, tras su uso deben ser retiradas sin tocar la parte delantera. Mientras usamos la mascarilla el virus puede entrar igualmente a través de nuestros ojos y si tocamos algo contaminado y luego nos tocamos la cara, por ejemplo al quitarnos las mascarillas también nos podemos contagiar. Las mascarillas son útiles para la gente que ya está contagiada, precisamente para evitar que sus inhalaciones nos lleguen, pero no para la gente sana. No hacen ningún papel aunque las llevemos por la calle porque el virus no está en el aire. Las mascarillas deben usarlas únicamente el personal sanitario o gente al cuidado de los enfermos y sin duda los enfermos, de modo que la afirmación es falsa.

  • Para no contagiarse hay que dejar los zapatos de la calle fuera de casa, en el rellano, para que no entren los virus dentro del hogar y contaminarnos.

Falso. Aunque el coronavirus puede “vivir” (los virus no son seres vivos, es mejor decir estar activos) varios días o incluso más de una semana en ciertas superficies, la probabilidad de que andando por la calle, al aire libre pisemos uno y lo transportemos en nuestras suelas hasta casa es nula, aun así, si estuviéramos en un lugar lleno de estos virus, como una sala de hospital con enfermos y los lleváramos en calzado o ropa a casa, esto no va a contagiarnos siempre y cuando nos lavemos las manos y no nos toquemos la cara. Además para contraer la enfermedad necesitamos una carga mínima de patógeno (virus) y por andar por la calle, si no nos tose ningún enfermo encima o algo parecido, no vamos a contagiarnos.

En rueda de prensa este 16 de marzo el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha asegurado que “no es necesario dejar los zapatos fuera de casa para nada” y  el presidente dell’Istituto superiore di sanità italiano, Silvio Brusaferro ha dicho que es un bulo.

  • No se debe tomar ibuprofeno porque agrava la enfermedad por coronavirus. Hay que tomar paracetamol.

Falso. Aunque es cierto que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recomienda el uso de paracetamol para tratar síntomas como el aumento de temperatura causado por COVID-19 porque es un antipirético cuya función por tanto es bajar la fiebre, siendo el ibuprofeno un antiinflamatorio que también produce la bajada de temperatura, en caso de que no haya inflamación es más recomendable tomar paracetamol, pero con ello no se está diciendo que el ibuprofeno agrave los síntomas que produce el coronavirus, por lo que dicha agencia recomienda que las patologías tratadas con ibuprofeno se sigan tratando así.

  • el audio viral de una supuesta sanitaria que habla de ‘pacientes jóvenes, sin patología, que se van a morir’ por coronavirus en la Fundación Jiménez Díaz.

Se trata de un audio de WhatsApp en el que una mujer que dice trabajar en el hospital Fundación Jiménez Díaz (Madrid) narra durante 4 minutos cómo la Unidad de Cuidados Intensivos de dicho hospital está “llena de coronavirus, no hay respiradores y la UCI colapsada, además, habla de dos “pacientes jóvenes, sin patología, que se van a morir

Según el jefe de la UCI de la Fundación Jiménez Díaz los jóvenes de los que habla el audio no tienen ninguna patologia asociada al coronavirus y la situación narrada es incorrecta (13 marzo). Por lo que el audio es falso.

Medidas preventivas reales a realizar para evitar el contagio.

lavarse con agua y jabón cuidadosamente durante 20 segundos es el mejor método de prevenir el contagio por coronavirus.
enjabonado correcto de prevención de contagios.
modo correcto de taparse al estornudar para evitar la expansión de virus y frenar los contagios.
Compartir en
  •  
  •